Los primeros éxitos
11 de junio de 2017


Los primeros éxitos... y desilusiones

La cruel realidad sobre el mundo de la música clásica

(Interpretando en uno de los concursos internacionales)

A menudo escucho a alguien decir: “Yo tocaba de pequeño, pero lo dejé...” y sigue sorprendiendome. Es muy común, pero no logro entenderlo. Jamás se me pasó por la cabeza dejar de tocar algo tan maravilloso. Los años pasaban y yo seguía aprendiendo con ganas.

Mi primer profesor no se perdía ninguna oportunidad de mandarme a los concursos. Pronto aprendí la triste realidad del mundillo de la música clásica que, como pude entender luego, es algo común en todas las disciplinas y entornos de este mundo, una cosa que no debería existir, pero desde luego existe y la suelen llamar de diferentes maneras, sobre todo como “enchufes”.

Fue tan duro y tan real como, por ejemplo, aquel año cuando gané el primer premio en un concurso internacional y al mes siguiente conseguí el décimo tercer puesto en el concurso nacional. En realidad tocaba al mes siguiente mi repertorio incluso mejor, pero allí no importó. Cada año ganaban los mismos hijos de familias de músicos, acompañados en el piano por su madre o su padre, con el mentor que firma el mismo apellido que ellos. Creo que suele pasar en todos los tipos de arte. O bien en todas las disciplinas. Bueno, seguramente ocurre más a menudo en las disciplinas que no tienen un criterio objetivo.

Fue una sorpresa ver todo aquello, pero no me importaba mucho, pues en el concurso nacional no te daban nada, menos el papel con el premio, que te “abre” la puerta a ese mundillo cerrado, mientras que en el concurso internacional me dieron un sobre con una cantidad parecida a lo que hoy en día serían 600€. No me lo podía creer, ¿que iba a hacer con tantísimo dinero? Enseguida supe que quería comprarme un reproductor de CDs para escuchar música y mis padres me lo permitieron, “El resto”, dijeron, “es para algún curso de violín de verano”.

Los concursos de música fueron, desde luego, una lección importante en mi vida. Aparte de interpretar en público aprendí muchas cosas más, cómo, por ejemplo, la importancia del apellido que llevas. Desde luego que el mío no me servía de gran ayuda.

Años después pedí a mi otro profesor (del conservatorio profesional) que no me enviase más a esos concursos, ya que su desenlace era previsible e independiente de la calidad de mis interpretaciones.




Comentarios (8)

Ana Maria 2017-06-11

Ese tipo de cosas ocurren en particular en el mundo de la música y en general en el mundo! Mas tu talento es indiscutible. Por cierto, eras una niña muy, muy linda. Un abrazo

Juan Lopez 2017-06-12

Yo de todo esto saco una lectura positiva, aunque no ganases aquellos concursos, cosa a como tú cuentas iban siempre a los mismos, no dejaste a de aprender hasta llegar a ser lo que eres ahora y este es tu premio, todo el mundo te aprecia por tu talento, el nombre en este caso es lo de menos, pero ahora el puente sin ti, solo es puente. Ánimo y sigue deleitando al mundo con tu música q eso si que no te lo quita nadie.

Maribel Ella 2017-06-12

Suele ocurrir, Klara, suele ocurrir, y no sólo en los concursos musicales; en algunos, incluso antes de participar, los premios ya están adjudicados.

Manuel Velasco 2017-06-12

Qué niña más bonita y que bonito (y triste) lo que cuentas. No hay nada más que ver las grandes orquestas europeas: es dificilísimo ver un músico que no sea de raza blanca, y por supuesto imagino, que son todos de esa élite más o menos consabida. Hace años me gustó mucho una película italiana que giraba en torno a un director de orquesta que amaba la música de Chopin, se ven en ella algunos de los entresijos de este mundo (no recuerdo el título, he intentado buscarla varias veces pero no la hallo). Eso que sucede en la Música, pasa también si eres maestro, médico, fontanero. Por desgracia, cualquier profesión está afectada por el cáncer de la mediocridad de un modo u otro.

Eduardo (Torremolinos) 2017-06-16

Toda esta historia, tan bien relatada por Klara pone una vez mas de manifiesto la falsedad y la hipocresia que sufren los que son artistas de verdad. No es nada nuevo leer este tipo de noticias, pero si que es muy deprimente tener que hacerlo. Desgraciadamente tuve que vivir una situacion parecida a esta que cuenta Klara, con la diferencia, que el caso fue para vivirlo positivamente, es decir " el protagonista" se veia beneficiado con el enchufe y el beneplacito del que tenia mano, el que movia los hilos, y otorgaba el ansiado pastel a ese nombre previamente anotado. Debo decir que hoy en dia este musico al que me refiero,y que vivi bajo el mismo que el, está considerado uno de los mejores pianistas del pais, y si, ciertamente es muy muy bueno; pero yo me pregunto, hubiera llegado hasta donde está hoy en dia sin esas ayudas? Estoy seguro que no...Desde entonces de alguna manera odio un poquito el piano. Creo haber leido en el blog un comentario o una frase de Klara donde decia mas o menos (no lo recuerdo exactamente) que los premios otorgados de esta forma no tenian ningun merito, y no puedo estar mas de acuerdo. Enrique Iglesias por poner un ejemplo, puede ser o no un buen musico o cantante, pero si su padre se hubiese llamado Julian Ramirez y regentase la panaderia de su ciudad, casi con toda seguridad no estaria donde hoy esta. Entonces objetivamente se le pueden atribuir meritos? Entonces entiendo perfectamente a Klara cuando llego un dia en que se harto y no queria que la mandasen a mas concursos. Admiro profundamente el virtuosismo y el arte de esta maravillosa violinista, pero por encima de todo, lo que mas admiro de ella, es que es una luchadora y lucha ella sola por lo que ama, la musica. Muchos creemos en ti, y sabemos que llegaras muy lejos.

Toño 2017-07-15

Yo, no puedo decirte mas, que gracias, te he visto hoy tocar en Santillana y me he enamorado de tu musica, gracias

María Ángeles 2017-07-30

Hoy te he escuchado en Santillana y me he emocionado, rebosas talento y amor hacia lo que haces, no pierdas esa magia, la transmites en cada nota... no necesitas el reconocimiento de tí­teres ni premios vacuos, el respeto y la admiración de la buena gente ya lo tienes... gracias por haber hecho de hoy un día mejor, gracias por lograr que mi hija se quede admirada y mi hijo se calme con tu arte, gracias por sacarme una lágrima, gracias por tener la valentí­a de seguir con lo que haces dí­a a dí­a, gracias, gracias y mil veces gracias... Personas como tu hacen de este un mundo mejor...

Mayte Bermúdez 2017-07-31

Lo de los concursos es algo común, en cualquier tipo de ellos. Los premios, como bien dices son para los hijos de...,hermanos de. Son premios concedidos antes de participar. Soy una enamorada de la música de violí­n ,y, lo cierto es que no conocí­a tu música. Pero esta mañana te escuchamos en Santillana y quedamos eclipsados con tu música. Emanas dulzura a raudales. Gracias por tu música

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