El violín
01 de junio de 2017


Aquel concierto en la tele

Así tuve la certeza de que era el violín el instrumento que quería tocar.

(Al principio solo era un juguete... Yo con seis años y mi primer violín)

Cuando tenía cuatro años, vi un violín por primera vez. Vivíamos en una pequeña ciudad al lado de la frontera de Italia. El famoso concierto de año nuevo de la orquesta de Viena estaba sonando en la tele y, aunque está formada por gran número de instrumentos diferentes, un instrumento en particular me llamó la atención. “¿Que es?” pregunté a mi madre, señalando con el dedo a la sección de violines. “Un violín” me respondió. “Ivoín” repetí. Y seguía diciendo “ivoín, mira, ivoínes...” No se me quitó de la cabeza.

Iba a una guardería cercana a mi casa y no tardé en explicar a mis maestras lo que vi en la tele que despertó tanto interés en mí. Tuve suerte, las maestras me respetaban profundamente y me creían un prodigio. La carpeta que sigo guardando desde esos días está llena de sus buenos comentarios, alabando mis creatividades y habilidades para describir historias e inventarme juegos. Mi entusiasmo por los violines que había visto en la tele se lo tomaron muy en serio. A los seis años y medio, mientras mis padres tenían planes de empezar a llevarme a clases particulares de piano a la casa de una estudiante que vivía cerca, ellas tenían otros planes.

Ese año visitó nuestra guardería un grupo de alumnos de la escuela de música cercana. Se encargaron de presentar cada uno de ellos el instrumento que tocaba. Las maestras se acercaron al profesor que les acompañaba. “¿Ve esa niña ahí?” le preguntaron. “Quiere empezar a tocar el violín”. El profesor sacó un papelito de su bolsillo y apuntó el número de telefono. “Díganles a sus padres que llamen a la escuela de música y pregunten por mí. Me encargaré de empezar a darle clases.”

Mis padres obedientemente cogieron el papelito cuando vinieron ese día a recogerme. “De acuerdo, lo haremos”. No lo sabía, pero tuve la suerte de entrar en la clase de uno de los mejores profesores de violín, que tenía ese año una plaza libre en mitad del curso. Así empezó mi nueva vida, todo un mundo de nuevas historias y experiencias.




Comentarios (6)

Eduardo 2017-06-01

Una suerte que tus padres te animaran a dar clases, no todos animan a sus hijos con lo que desean aprender. Y a la vista está que hicieron bien viendo lo maravillosamente bien que tocas.

eline 2017-06-02

bonita historia

Pepa Sanchez 2017-06-02

Asi comienzan los grandes amores.

Antonio Casado 2017-06-02

una historia conmovedora, de una niña y su amor por la música, cumpliendo así su sueño. Un abrazo Clara, eres una gran profesional.

Jesus Gonzalez Callejo 2017-06-05

Gracias por contarnos parte de tu vida, ........cuando te vi tocar intui que amabas lo que hacias y que eras especial...........mis mejores deseos.

Eduardo (Torremolinos) 2017-06-16

Se dice que el primer amor suele ser el verdadero, el que se siente de verdad y el que nunca se olvida. Tu "flechazo" con el "ivoin" aun perdura dentro de ti y eso lo notamos todos aquellos que tenemos la suerte de disfrutar de tu musica

Añadir comentario: