Las noticias
08 de noviembre de 2017


La forma en la que los artículos de prensa me presentan

Al principio fui una noticia fresca, bonita y algo divertida. “Una extranjera, violinista profesional, empezó a usar un punto, un monumento en la vía pública, como su escenario." En un momento dejé de ser una noticia fresca, bonita y divertida. Creo recordar el momento en el que cambió todo.

(Artículo en Cordopolis, 24 de mayo de 2013)

Al principio fui una noticia fresca, bonita y algo divertida. “Una extranjera, violinista profesional, empezó a usar un punto, un monumento en la vía pública, como su escenario.” A la gente le gustaba la idea y disfrutaba de escucharme un rato. Los medios de comunicación cordobeses dedicaron algunas palabras, reconociendo mi labor y profesionalidad, y además, el reclamo que le hacía a su ciudad.

A mí no me impresionaba esa atención que me prestaban. Incluso antes de darme a conocer venían algunas personas, preguntándome si podían hacer un vídeo y colgarlo en internet. No estaba de acuerdo, prefería ir algo más de incógnito. Pronto me di cuenta de que esto en una ciudad tan pequeña era imposible.

Alguien creó una página de Facebook sobre mí, donde aparecieron mis primeros seguidores. Descubrí la página unos meses después. Yo me negaba a tenerla, me imaginaba mi vida mucho más bohemia e independiente de los medios y las redes sociales cotidianas. Entonces vi que era imposible seguir de incógnito, por mucho que lo quisiera.

Creé la página de Facebook y algunas redes sociales más, que hasta el día de hoy no sé ni llevarlas.

En un momento dejé de ser una noticia fresca, bonita y divertida. Creo recordar el momento en el que cambió todo. Un día me pidieron colaborar en una charla juvenil creativa. La propuesta de dicha charla preveía realizar unas conversaciones entre dos personas. Me tocó conversar con una periodista, de la que luego supe que desde siempre quiso tocar el violín. La conversación resultó ser más una entrevista que una conversación.

En un momento comenté que los españoles me parecían más amables que mis patriotas. “Ah, ¿sí…?” dijo ella con un tono sarcástico, “¿De verdad lo crees? Ah, ¿sí..?” Unos días más tarde me llamó para pedirme hacer una entrevista. “Veo que eres todo un personaje público,” me dijo, “me gustaría hacerte una entrevista.” Accedí a su propuesta, feliz, pensando que podía aprovechar la ocasión para contar sobre mi trabajo más reciente, un disco que acababa de terminar. Quedamos en La Puerta del Puente y después de hacer una serie de fotos con el fotógrafo, nos sentamos en un banco cercano.

Estas eran las preguntas que me hizo aquel día:

- “¿Qué te parece el hecho de que el edificio del Centro de visitantes sigue cerrado?”

- “¿Qué te parece el cambio del entorno de la Albolafia después de haber cortado los árboles? ¿Te parece que ves menos pájaros desde entonces?”

- “¿Qué te parece el entorno de La Puerta del Puente después de abrir la zona peatonal para el tráfico?”

- “¿Qué te parece el hecho de que a un violinista famoso, conocido internacionalmente, hace unos años no le permitieron realizar un concierto en la Mezquita cuando estuvo en Córdoba, crees que era porque era judío?”
Etc.

No entendía qué tenían que ver esas preguntas con mi trabajo y me sentía incómoda. Intenté responderle como pude, aunque no veía por qué debería opinar acerca de esas cosas. Con ilusión esperaba el momento en el que me preguntara por mi trabajo y por mis futuros proyectos, cuando, de repente, la periodista miró su reloj y me dijo: “Bueno, tengo prisa, tengo que irme corriendo. ¡Gracias por la entrevista!” y me dejó sentada allí, pasmada por lo que acababa de ocurrir. Me quedé en shock por un rato y después empecé a dar vueltas en mi cabeza. “No hay sentido ninguno,” pensé, “de que se publique esta entrevista, si no se habla en ningún momento sobre mi trabajo.” Contacté con la periodista poco después para pedirle que me mostrara la entrevista antes de publicarla, pero se negó. Tuve que tomar la decisión de pedirle que entonces no publicara ninguna entrevista. Se lo tomó muy mal. Le engañé al decirle que sí podía hacerme la entrevista. Le he hecho perder su tiempo.

Obviamente ese periódico nunca más contó conmigo para ningún tipo de preguntas. Aunque, en realidad, estaría encantada de responderles a los periódicos cualquier pregunta, realmente relacionada conmigo.

Lo raro de la conducta cordobesa es que, para ciertas cosas soy extranjera, pero para otras no. Y para el tema de politizar mi situación, mi origen no tiene nada que ver. A pesar de que no tenía ni idea de quién estaba al poder cuando me mudé a Córdoba, ni quién entró al poder después de vivir años en Córdoba, en esto no se me distingue por ser extranjera. ¡Tiene que ser de un lado o del otro! Y era fácil colocarme en un cajón. ¿Quién me dio el permiso? Pues de esos será. Entonces empecé a entender que aquel día la periodista me pedía que hiciera críticas hacia los que gobernaban en aquel momento. Yo no sabía quiénes eran, ¿qué voy a decir de ellos entonces? Mi única preocupación era mi trabajo. Pero para la periodista quedó claro. No quiere hablar mal de ellos porque es una de ellos.

Pronto se le sumaron otros medios cordobeses. Sobre todo cuando, una vez entrados los nuevos en el Ayuntamiento, se dieron cuenta de que no existía una normativa para la actividad musical en la vía pública. En ese instante me di cuenta de este hecho yo también, pues nunca me lo dijeron, se les olvidó mencionármelo, imagino. Los periódicos no querían contar con mi opinión y en raras ocasiones me pedían un comentario, que luego en sus artículos cambiában y retorcían a su gusto. Afortunadamente tenía algunas personas de mi parte - algunos incluso se molestaron en defenderme en las redes sociales. “Pero tú no lo entiendes,” le podía decir alguien, respondiéndoles. “Es que el permiso se lo dieron los anteriores.” O sea que, ya, jaja, ya, sí, entonces está claro. ¿Acaso tú no tienes el título universitario, firmado por el Rey de España? ¿Y ahora, qué? ¿A que esto no significa nada?

A ver cómo explico todo esto. Seguramente en mi país también ocurre todo esto, gente peleándose y metiéndose en sacos de un lado o del otro. Pero yo soy muy joven, y no he vivido ni la dictadura ni el socialismo yugoslavo. Mi única preocupación desde siempre era terminar la escuela, el instituto, la carrera, y después de terminarla dio la casualidad de que terminé viviendo en España. Aquí me vi en la obligación de aprender - si no por ganas, por la situación personal – algunas cuestiones políticas que nunca me interesaban. Y hoy en día sigo pensando que el tocar un instrumento no tiene nada que ver con la política. Metéos vosotros como os guste, pero dejándome tranquila.

Sin embargo, estos juegos dejaron una huella en mi imagen pública, que los medios siguen usando como les da la gana. Si antes se repartía la gente a mi favor y en mi contra, hoy está más complicado. Por el simple hecho de darme el permiso uno, ya no se puede estar tan seguro en qué saco meterme. Hmmm, a ver, ¿es legal, profesional, le va bien y viste bien? ¿Es extranjera, mujer, muy trabajadora, joven, casada con una mujer, feminista? ¡Esto es demasiado complicado! ¡Mejor odiarla de primera, así no nos equivocamos!

Prácticamente todos los medios están comprados. En cambio, yo soy como soy y este blog no pertenece a ninguna ideologia política. ¡Bienvenidos y hasta pronto!

p.d. Hoy en día, si por casualidad me topo con un artículo de prensa en el que me mencionan, si el periodista no ha contado con mi opinión, simplemente paso de leerlo, sabiendo que el contenido va a estar manipulado, dando desinformaciones para complacer a aquel para el que trabajan. Confirmo que, al menos en el último año, no se me ha pedido que aclare mi opinión o mi situación en ningún medio de comunicación.


Comentarios (8)

Juan Alonso 2017-11-08

Por todo lo explicado y por como lo rematas con la última frase (antes de la P.D.), solo tres palabras: OLE TU COÑO!!!

Paco Chups. 2017-11-08

Ánimo, colega. Piensa sólo en la música.

Eduardo (Torremolinos) 2017-11-08

Yo lo tengo clarisimo. Existe (aunque no se donde) el periodista correcto, el profesional, el que ama su trabajo, y el "periodista" carroñero, aquel que solo busca unos intereses del tinte que sean, politicos, sensacionalistas, o el oportunismo para firmar un articulo. En este sentido recuerdo hace ya unos años una entrevista que me hizo un periodista sobre una actividad de cierto riesgo. Cual no seria mi sorpresa cuando en un momento de la misma quiso modificar el contenido, metiendo temas que nada tenian que ver, temas sensacionalistas, que segun su explicacion "añadian ese toque picante" que engancha al lector. Logicamente me negué y se acabo la historia.

El periodismo actual, salvo en contadisimas excepciones, esta de capa caida y encontrarse con auntenticos profesionales es poco mas que una aventura o loteria. Esto desgraciadamente lo vemos a diario en la prensa del corazon, la prensa deportiva, y por supuesto la prensa politica. Fulanita esta embarazada de este torero. Messi tiene un precontrato con un equipo ingles...paja y mas paja, solo rellenar paginas en la prensa.

No es necesario decir que esto suele sucederle o ser victimas de ello, a los famosos, las personas conocidas o que en algun momento sean noticia. Es un poco el precio de la fama...todos tenemos un precio...o eso piensan ellos.

Ni soy famoso, ni conocido, ni tampoco, al menos por el momento soy el objetivo de ningun "rellena paginas". De serlo, indudablemente creo que seria de lo mas selectivo, o incluso trataria de pasar desapercibido de cara a la prensa.

Klara, tu lo estas haciendo muy bien. Ofreces tu trabajo, que muchos valoramos, grabas tus discos, asistes a diferentes eventos con motivo de tu trabajo, y en definitiva haces lo que a ti te gusta. El periodista que se acerque a ti atraido por tu popularidad, que pague una exclusiva, y por supuesto incluso diria que bajo un contrato de condiciones con el fin de evitar manipulaciones. Si como se dice, todos tenemos un precio, pues que se pague.

Antonio Vida 2017-11-08

Mas claro el agua. Vive tu vida felizmente y pasa de aquel que sea toxico.

Jorge 2017-11-08

Mas claro el agua...alejarse de ideologí­as polí­ticas de cualquier color es la mejor opción . Clara el arco del triunfo esta mudo desde q te has marchado

Jose Perez Soto 2017-11-09

Estimada Klara:

No esperes entender nunca a los españoles. De hecho, ni nosotros mismos lo conseguimos, y eso que llevamos varios siglos intentándolo.

Pero no nos juzgues mal. No somos hostiles contigo por ser extranjera. Lo somos con nosotros mismos, y nuestro eternos complejos. Tu simplemente te cruzastes por medio, como han hecho otros tantos miles de extranjeros y que, como ellos, no conseguís entendernos. Y no os falta razón: vosotros utilizáis el sentido común... nosotros utilizamos el sentido visceral.

Eres una gran profesional, y una mejor persona. No nos tomes en cuenta a nivel colectivo, y si a nivel individual. Justo ahí está nuestro fuerte: el persona a persona, nos entregamos al otro en cuerpo y alma....pero claro, eso no parece lo normal visto desde fuera.

Y en cuanto a los malos periodistas eso, por desgracia, no es exclusivo de aquí­. Solo hay que ver como se enjuicia desde fuera tan a la ligera los problemas que estamos teniendo ahora con el tema catalán... donde muchos corresponsales extranjeros aquí­ se ponen a enjuiciar algo que ni entienden ni comprenden... En todos los lados hay garbanzos negros.

Tu sigue progresando profesionalmente, y no hagas caso del entorno que, aparentemente, te pueda parecer hostil.

Un fuerte abrazo.

Belen D.C. 2017-11-11

Siento que ese sea el recuerdo que te llevas de Córdoba, no todo es así y no todos somos así­ en esta ciudad... Espero que además de esto que relatas, y que lamento mucho que te haya sucedido, te hayas llevado en el corazón otras anécdotas y recueros. Un abrazo. Se te echa de menos!!

Eduardo Amo del Prado 2017-11-11

Pese a toda la morralla, siempre seras Klara, la princesa de la puerta del puente, que sin ti nunca volverá a ser la de antes.

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