La Puerta del Puente
02 de octubre de 2017


La primera vez que la vi

Hace más de un año ya desde que he dejado de tocar en un lugar llamado “La Puerta del Puente”. Aquí empieza la historia...

(Tocando en Córdoba - una de mis primeras imágenes, 2011)

Hace más de un año ya desde que he dejado de tocar en un lugar llamado “La Puerta del Puente”. Se trata de una antigua puerta a la ciudad de Córdoba, accediendo desde el famoso Puente Romano. Entrando por dicha puerta lo primero que te encuentras delante tuya es la Mezquita-Catedral en toda su gloria. En el año 2010, cuando la vi por primera vez, estaba en plena obra. La plaza que la rodea, una antigua rotonda, vinculada con la antigua carretera de Madrid, estaba completamente levantada. Una estrecha pasarela–puente estaba temporalmente construida para poder acceder al Puente Romano, mientras que los trabajadores colocaban las piedras del suelo de la futura plaza peatonal.

Llegué al final de octubre de 2010 y, por tanto, me perdí las obras que cambiaron el Puente Romano de dicha carretera de Madrid a una zona peatonal.

Ese día, una tarde de noviembre, me asomé al borde de la plaza del Triunfo de San Rafael para ver las vistas al Puente. Un solecito de otoño suave estaba acariciando mi cara y desde donde estaba mirando, vi algunas parejas de turistas y un pequeño grupo paseando. La tranquilidad del lugar me inspiró y pensé “qué bonito, en cuanto aprenda algo de castellano vendré a tocar para esta gente que pasa por aquí”. No sería la primera vez que tocase en la calle, durante mi infancia lo hacía a menudo en los veranos, sobre todo en la costa de Croacia.

Unos meses después empecé a soltar mis primeras palabras en español. Poco después, como había decidido antes, cogí mi violín y me lo llevé de paseo al Puente Romano. De nuevo experimenté esas emociones de tocar para la gente que está paseando. La aceptación del público parecía buena.

No solía tocar mucho, porque no veía a nadie más tocando por allí, salvo a una chica Rumana con su acordeón y no sabía si estaba permitido. Ella me dijo que se movía mucho por la ciudad, para que la policia no le persiguiera.

Mi nivel de español no era muy alto y tener que dar explicaciones a los policias locales no me apetecía mucho. Pregunté a uno de mis primeros amigos que me encontré en Córdoba, un guitarrista brasileño que me introdujo en sus chorinhos brasileños y la bossa nova, si sabía algo del tema y él me explicó que solamente conocía el caso de un saxofonista, a quien supuestamente le multaron por tocar en la calle de Córdoba. Asustada, le pedí un consejo de qué hacer, para sentirme más tranquila. Me aconsejó solicitar un permiso en el Ayuntamiento. Enseguida fui a rellenar la instancia en la que solicitaba “el permiso para tocar en la calle” (literalmente). Fue en mayo del año 2011. Entregué la instancia en el registo de entrada, donde me explicaron que tenía que esperar un tiempo para recibir alguna respuesta.

***

Los meses que transcurrieron a la espera de la respuesta por parte del Ayuntamiento no me inquietaban mucho, tenía otro asunto más importante en que pensar. En Córdoba conocí a alguien que me gustaba mucho, no sólo gustaba, ¡me encantaba! Y las demás cosas no parecían tener mucha importancia. Pasé el verano con mi nuevo amor que conocí en Córdoba de viaje y de vuelta me pasé de nuevo por la zona del Puente Romano. La chica del acordeón se fue, por lo visto volvió a Rumania para casarse allí, al menos así me dijeron unos familiares suyos, que parecían haber ocupado su lugar.

Desde hacía unos meses las obras de la plaza del Triunfo estaban terminadas y la plaza ahora lucía con su nuevo aspecto. En la sombra de La Puerta del Puente solían sentarse los familiares de la chica del acordeón a tocar un rato y después a turnarse con el siguiente. Yo seguía mi camino al Puente, donde sacaba mi instrumento de su funda y tocaba un rato. Todo parecía tranquilo, no tocaba nadie más por allí, los policias no solían pasear por la zona y a pesar de no recibir ningunas noticias del Ayuntamiento, no me preocupaba mucho.

Un día, al econtrarme La Puerta del Puente vacía, decidí tocar un rato allí, en la sombra. De pronto se acercaron los Rumanos. Decían que solamente ellos podían tocar allí, que era su sitio. Que no me volvieran a encontrar por allí cerca. Confusa, indignada por encontrarme en esa situación totalmente indefensa y sola, me acordé de la solicitud que entregué en el Ayuntamiento. ¿Qué sería de eso? Ya habían pasado al menos cuatro meses sin recibir ninguna respuesta. Me dirigí de nuevo al Ayuntamiento, donde me indicaron que tenía que ir a preguntar al departamento de la Vía Pública.

En la oficina me encontré a cuatro personas, dos hombres y dos mujeres, cada una en su mesa con su ordenador. “Sí, lo hemos recibido,” me confirmaron, “te respondimos a la dirección que nos proporcionaste.”

Esto suponía un pequeño problema, puesto que me mudé de ese piso al final del curso pasado. Como ya no vivía allí, pregunté: “Cual fue esa respuesta?” Respondieron: “No podemos concederte la autorización en la vía pública.”

Estaba un poco decepcionada. “¿No?” “No, tan solo si nos demuestras que te dedicas a esto profesionalmente.” Me alegré. “Sí, he terminado el conservatorio superior.” “No, nos referimos a que tienes que demostrarnos que estás de alta en el epígrafe correspondiente.” No tenía ni idea de qué me hablaban. “Bueno,” dije, “qué tengo que hacer para conseguirlo?” Me respondieron que tenía que volver a solicitarlo, teniendo en cuenta que todos los trámites tenían que pasar por la vía oficial y que debía recibir su respuesta a mi nueva dirección. “De acuerdo.” Hice lo que habíamos hablado y aproximadamente un mes después recibí una carta en la que decían:






Comentarios (8)

Sandra Rubio 2017-10-03

Realmente, es sobrecogedor que te impusieran ese tipo de condiciones. Probablemente buscarían tu negativa. Por otro lado, tu afán de querer hacer y hacer las cosas bien es encomiable. ¡Te queremos, Klara!

Fran 2017-10-04

En el primer no, es donde se quedaron los que luego se quejaban de que clara pudiera tocar y ellos no. Por que claro, una cosa es tocar y llevarselo crudo y otra muy distinta, es hacer las cosas bien y darse de alta.

Juan Antonio Merino Mesa 2017-10-04

Te echamos de menos, tenemos unos políticos miserables que nunca anteponen el bien de nuestra ciudad ni de sus ciudadanos, y que contigo en particular se portaron de manera mezquina. Te deseo lo mejor y espero que en un futuro podamos verte por Córdoba tu ciudad.

MARISA 2017-10-06

Yo te echo de menos, tu música era un respiro para mi, Qué pena me da ver como te han tratado estos de nuestro ayuntamiento, para que ahora la puerta del puente esté vacía, como el vacío que has dejado tu. Te mereces lo mejor y espero que en un futuro te podamos volver a escuchar

Ibelta 2017-10-06

Eres genial. Tu musica y tu presencia le daban aun mas belleza, magestuosidad, al puente, la mezquita y todo su entorno. Espero verte algun dia tocando con la Filarmónica de Viena. Un saludo mezqu

Rafi Vazquez 2017-10-06

Yo te extraño muchísimo, me encantaba verte y escucharte, me dabas paz. El puente no es lo mismo sin ti

Estela Sanchez 2017-10-06

Una pena que te pongan tantas trabas estos políticos ineptos del ayuntamiento.

Pepa Sanchez 2017-10-07

Te echamos de menos, espero verte por aqui cuando estos incultos que ocupan el ayuntamiento desaparezcan, besos y mucha suerte.

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